Perímetro propio desde el día cero: correo + código personal. Ningún portal de cliente es público, nunca.
Dos ejes de permiso siempre: nivel de acceso (qué tan sensible) y área (de quién es). Cada consulta juzga con los dos.
Anti-oráculo: preguntar por algo fuera de tu alcance responde igual que preguntar por algo que no existe. Ni fuga de contenido, ni fuga de existencia.
Toda negación queda auditada. Un intento bloqueado que no se registra es un guardrail decorativo.
La IA hereda estos mismos permisos — no tiene cuenta de servicio, no ve más que su usuario, y su gasto corre en la cuenta del cliente con medidor y tope.
Tus datos viven en infraestructura propia de tu empresa, transferible. Si mañana te vas, el sistema se va contigo.